4 motivos para no migrar a Xbox Series X ni PS5 a corto plazo

Microsoft y Sony han lanzado sus esperadísimas consolas de nueva generación, lo que significa que ya puedes disfrutar de ellas en la sala de tu casa.

Sin embargo, si estás dudando si vale la pena migrar a la Xbox Series X/S o a la PlayStation 5 (o simplemente no puedes encontrar una), quizás debas pensarlo con más detenimiento. Aunque ambas consolas son impresionantes, una serie de factores -incluida la frustrante falta de existencias a la venta- implica que tal vez sea mejor esperar algunos años, cuando los problemas de abastecimiento ya hayan sido solucionados y el catálogo de juegos de nueva generación sea más extenso. 

A continuación, cuatro razones para posponer la compra de una consola de nueva generación.

1. Necesitas un televisor 4K

Si tienes un televisor o un monitor con resolución 1080p, disfrutarás de ventajas como una mejor velocidad de fotogramas por segundo (que se traduce en una experiencia de juego más fluida) o una mayor calidad gráfica, que hará que los juegos se vean mejor de lo que lo harían en una consola menos potente. Pero hay que fijarse bien para notar las ventajas: juegos como Assassin’s Creed: Valhalla tienen gráficos ligeramente superiores en las consolas de nueva generación, pero la diferencia no es tanta como para justificar una inversión de 400 dólares. Además, la mayoría de los juegos multiplataformas -al menos de momento- se diseñan pensando en el hardware de la pasada generación, por lo que no aprovechan toda la potencia de procesamiento del hardware de nueva generación.

Sin embargo, si ya tienes un televisor 4K, podrás apreciar de inmediato la mayor calidad visual que ofrecen la PlayStation 5 o la Xbox Series X. En ese caso, podrás notar unos gráficos notablemente más nítidos en comparación con las consolas más antiguas. Algunos juegos pueden incluso ejecutarse en 4K y 120 fotogramas por segundo (fps), pero eso no sucederá si tu televisor no puede cumplir con esa tasa de refresco o si no es compatible con los estándares de conectividad necesarios. Para disfrutar de verdaderos juegos en 4K a 120 FPS, necesitarás un televisor que admita el estándar de vídeo más reciente: HDMI versión 2.1.

Lo mismo ocurre con la calidad de audio. Funciones como la compatibilidad con Dolby Atmos que ofrece la Xbox Series X, solo están disponibles si tienes un sistema de sonido compatible. (Nota: la PlayStation 5 carece actualmente de compatibilidad con Dolby Vision o Atmos, y su tecnología de audio 3D funciona con auriculares que admiten el formato propietario, como sus propios auriculares para juegos Pulse 3D).

2. El 80% del catálogo actual está disponible en PS4 y Xbox One

Cualquier persona podría asumir que la nueva generación de consolas cuenta con títulos nuevos y exclusivos que aprovechan toda la potencia de las consolas nuevas, pero la realidad es que esto solo es una verdad a media. Algunos de los esperados juegos de nueva generación, como Spider-Man: Miles Morales y Assassin’s Creed: Valhalla, también han salido a la venta en las consolas de pasada generación y en PC, lo que significa que sólo tendrás que comprar la nueva generación si quieres disfrutar de la mayor calidad gráfica que ofrecen. 

Algunos de los juegos exclusivos más esperados de cada plataforma, como Halo Infinite (para Xbox Series X/S) y Horizon Forbidden West (para PlayStation 5), no saldrán a la venta sino hasta el segundo semestre de 2021, lo que te concede suficiente tiempo para ahorrar y comprar una consola de nueva generación en el momento oportuno. 

3. Los juegos consumen demasiado espacio de almacenamiento

Debido a que los juegos de última generación son más pesados que nunca, necesitarás un medio de almacenamiento para ellos. Aunque los juegos físicos en disco pueden seguir comprándose e insertándose en la consola, tanto la Xbox Series S (de 299 dólares) como la «edición digital» de PlayStation 5 (de 399 dólares) prescinden por completo del lector de discos, forzando a los usuarios a guardar sus juegos y aplicaciones en sus discos duros de 1 TB. Call of Duty: Black Ops Cold War, por ejemplo, consume aproximadamente el 20% del almacenamiento interno de la consola, si no más.

Eso significa que con juegos tan pasados, los discos se llenan rápidamente, incluso en la edición más barata de la Xbox Series S, que viene con unos escasos 512 GB de almacenamiento. Puedes comprar una tarjeta de expansión para ampliar el almacenamiento de la Xbox, pero añadir un TB te costaría más de 200 dólares, lo que hace que te preguntes si merece más la pena gastar 100 dólares adicionales en la compra de una Xbox Series X.

4. Podría generarte cobros adicionales en tu factura de internet

Algunos proveedores de servicios de Internet, como Xfinity y Suddenlink, tienen límites de datos que pueden superarse fácilmente tras descargar unos cuantos juegos nuevos, sobre todo cuando algunos juegos de PlayStation 5 y Xbox Series X tienen un tamaño superior a 100 GB. Puedes eludir este problema comprando los modelos de las últimas consolas que incorporan lectores de disco y limitándose a comprar solo juegos en formato físico, pero aún así merece tener este problema en cuenta.

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